Basi Ruiz: la misionera burgalesa que cura enfermos de sida en África

    22/10/2021

    Basi Ruiz: la misionera burgalesa que cura enfermos de sida en África

    Reproducimos algunos extractos de la entrevista realizada por la Archidiócesis de Burgos a la Hna. Basilia Ruiz, que realiza su misión en África desde hace 42 años.

    Hna. Basilia Ruiz (dcha. imagen) en el Centro Dream para la prevención y el tratamiento del VIH-Sida, en Nkolondom

    Hna. Basilia Ruiz (dcha. imagen) en el Centro Dream para la prevención y el tratamiento del VIH-Sida, en Nkolondom

    Define su trabajo como un «apostolado de la vida», cuidando la salud de sus pacientes, realizando tareas de formación y prevención y acompañando a familias desunidas o estigmatizadas.

    La vida de los misioneros siempre ha sido digna de admiración. Si a las ya complicadas situaciones que tienen que hacer frente sumamos las dificultades que ha traído la pandemia mundial de coronavirus que azota al planeta, las circunstancias de su vida son aún más complejas. Así lo ha experimentado la hermana Basi Ruiz, burgalesa, Religiosa de San José de Gerona y misionera durante 42 años en África (allí llegó después de haber estado otros ocho años en Venezuela), concretamente en Yaundé, un poblado de Camerún, donde se afanan por atender y cuidar a los estigmatizados enfermos de VIH.

    Curar el alma curando el cuerpo

    Allí los católicos apenan superan el 33% de su población y ellos, junto a los musulmanes (otro tercio) y las religiones animistas y sincretistas, las nuevas iglesias que están surgiendo, viven cada día las consecuencias de la pobreza. Basi y sus hermanas de comunidad quieren presentar la belleza del evangelio en medio de una cultura y un ambiente religioso de tipo milagrero y curandero que capta adeptos con ritos mágicos, ayunos, exorcismos, duros ayunos y largas vigilias nocturnas.

    Ellas, sin embargo, gota a gota, sacian la sed de los enfermos de sida, que se multiplican sin que los hospitales de la zona y otras oenegés hagan nada por ayudar a paliar las consecuencias de esta grave pandemia en África. Allí, el sistema sanitario «solo funciona si hay dinero». El país «tiene muchos centros de salud, muchos médicos y muchos médicos parados que se dedican solo a estudiar y no a curar porque no hay dinero para pagarles», lamenta.

    Pese a todo, estas religiosas se afanan por curar a los enfermos de VIH que recalan en su hospital, que financia íntegramente su congregación. Su tarea consiste en acogerlos y ayudarles a mejorar su salud y sus condiciones de vida, ya que la epidemia acarrea graves consecuencias sociales: «Es una enfermedad con mucho estigma, las familias se rompen y son excluidos de la sociedad», detalla la misionera.

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