Instituto de Religiosas de San José de Gerona

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La mirada de María Gay Tibau, un icono de su personalidad

08/03/2019

Nuestra Madre María Gay Tibau se dejó mirar por el Señor, que le ayudó a descubrir en sí misma un corazón capaz de una bondad que no marginaba.

  • Mirada de María Gay Tibau 8M2019

En este 8 de marzo de 2019, Día Internacional de la Mujer, como Religiosas de San José de Gerona queremos hacer visible el trabajo abnegado y silencioso de tantas mujeres que desde el cuidado y la atención integral, atienden a niños, mayores y enfermos en residencias, clínicas, postas médicas y colegios.

También queremos hacer visible a nuestra Madre Fundadora, una mujer sencilla y audaz que con su entrega y servicio reconfortó a los más desamparados.

La mirada de María Gay Tibau, un icono de su personalidad

Nuestra Madre María Gay Tibau se dejó mirar por el Señor, que le ayudó a descubrir en sí misma un corazón capaz de una bondad que no marginaba. De ahí su confianza casi "natural" en la Divina Providencia que llevaría a buen puerto la naciente Obra.

Se sentía interpelada por el sufrimiento y la soledad de los enfermos, sabía que, en aquellos ojos, el Espíritu la reclamaba. Así iba caminando con humildad, con capacidad de reconocer sus propias limitaciones ya que no era ninguna joven. Pero por Cristo, con Él y en Él, inició primero ella y después sus primeras compañeras, su andadura por las callejuelas de Girona.

Fue una mujer de mirada compasiva porque participaba de la misma mirada de Dios. Miraba como Dios mira. Hoy, 148 años después, su mirada sigue invitando a sus hijas a mirar con misericordia, vendar las heridas, aliviar el corazón enfermo... Si miramos de este modo será la mejor manera de celebrar que ella sigue mirando y dando respuesta a un mundo herido por el egoísmo y la exclusión.

María Gay Tibau fue una creyente de mirada limpia y transparente. El mundo se hacía transparente a sus ojos. Era capaz de mirar lo profundo de las cosas y descubrir que el trasfondo del mundo y de la historia está hecho de la bondad de Dios.

Era una mujer de "ojos abiertos", "corazón grande" y "manos abiertas" para ver, amar y servir. La justa mezcla entre la bondad de Dios y un mundo roto le hacía ver qué hay detrás de las palabras, los gestos o el silencio de quien sufre. Su respuesta eran la cercanía, el acompañamiento de una mano amiga, de unos ojos que curan.

Las Religiosas de San José, sabiéndonos llamadas a continuar la Obra empezada por nuestra Madre Fundadora, seremos capaces de sobreponernos a nuestras flaquezas y mediocridades.

En tiempos de crisis social, política y económica, los ojos de María Gay Tibau irradian confianza en Dios, la serenidad de quien se sabe llamada con predilección, la profundidad de quien ora y labora bien en los otros. Era una mujer "para los demás" y allí donde iba reconstruía la esperanza.

Hoy, de forma especial, por celebrar el Día de la Mujer, deseamos que todos nos sintamos interpelados y motivados por su mirada profunda y misericordiosa capaz de ver a Dios en sus compañeros, familias y en los acontecimientos de esta historia agitada que necesita ojos de mirar compasivo.

Deseamos que su mirada profunda, su corazón grande y sus manos abiertas acompañen la celebración del Día de la Mujer.

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