Instituto de Religiosas de San José de Gerona

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A una Hermana y amiga

07/11/2008

La Hermana andariega. Así podríamos definir la personalidad externa de la Hermana Presentación López Vivar, nacida en Tobar - Burgos (España).

  • Hermana Presentación noticia

Ama África como su segunda Patria, primero estuvo en Guinea Ecuatorial, después en Rubare (República Democrática del Congo) donde llegó el año 1995.  

No había tiempo para el descanso cuando los enfermos la necesitaban. Caminaba y caminaba siempre infatigable para atender a todos, tanto en el coche llevando enfermos al Hospital como caminando al dispensario que atendía la comunidad. Así, en el servicio desinteresado a los hermanos, se encontró en medio del conflicto bélico de la ciudad de Rubare (Republica Democrática del Congo) donde le alcanzó una granada. Decimos caminaba porque es lo que ya no puede hacer en estos momentos, ya que la bomba expansiva le ha seccionado las dos piernas. Trasladada al Hospital de Rushuru por sus mismas hermanas, fue intervenida quirúrgicamente y ante la situación del país, fue evacuada al Hospital Milpark de Johannesboug (Pretoria) donde, después de ser reintervenida en las dos piernas, se va recuperando paulatinamente.

Sus Hermanas, las Religiosas de San José de Gerona, estamos orando mucho al Señor para que, por intercesión de nuestra Madre Fundadora María Gay Tibau, nuestra Hermana Presentación se recupere pronto y pueda seguir caminando de otra forma, porque esa es su personalidad. Su gran fortaleza y valentía le ayudará a superar todas las dificultades.

En la República Democrática del Congo estamos presentes desde 1992, en este momento en dos comunidades: Goma, donde las jóvenes africanas realizan sus estudios de enfermería y medicina a la vez que trabajan en la Pastoral de la salud de la parroquia; y en Rubare, donde atienden a los enfermos en el Centro de Salud San José. Aquí, la Hermana Presentación (conocida por Hermana María en aquella zona) fue directora hasta el año pasado.

En cuanto se solucione la situación que ahora existe en la zona donde trabajan las Hermanas, el Instituto desea continuar con su labor apostólica, pues nos sentimos enviadas por el Señor para llevar su mensaje a los más necesitados, aquellos que a veces están sumidos en el mayor desamparo y sembrar la paz en todos los corazones.

Gracias

Nuestro agradecimiento a todas las personas que en estos días, de una manera u otra, se han acercado hasta nosotras para mostrarnos su apoyo y oración, también a esas personas que, sin conocernos, han querido mostrar su solidaridad.

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200 años tras las huellas de Maria Gay Tibau