Instituto de Religiosas de San José de Gerona

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"BENDICE ALMA MÍA AL SEÑOR Y NO OLVIDES NINGUNA DE SUS BENDICIONES"

17/09/2012

Es maravilloso poder experimentar cómo el encuentro con Jesús transforma y plenifica la vida de aquel que se arriesga a seguir sus pasos. Quien acepta esta invitación, va descubriendo cómo su amor, ternura y misericordia nos colma de mucha paz y gozo espiritual.

  • Hna Diana

Es maravilloso poder experimentar cómo el encuentro con Jesús transforma y plenifica la vida de aquel que se arriesga a seguir sus pasos. Quien acepta esta invitación, va descubriendo cómo su amor, ternura y misericordia nos colma de mucha paz y gozo espiritual. Es así, como desde mi propia experiencia de preparación a mis votos perpetuos, he sentido que este tiempo ha sido el paso de Dios por mi vida. El encuentro personal con Jesucristo, el contacto íntimo y permanente con su Palabra, la formación recibida, el retiro espiritual y tantas otras experiencias, me animan y empujan a amarle más, a poner mi vida y todo lo que soy al servicio del Reino, deseando en todo cumplir su voluntad.

Es por eso que este "Sí" que hoy doy al Señor es la respuesta al amor gratuito y generoso que he recibido de su parte a lo largo de toda mi vida; por haberme invitado a seguirle, por haber fijado sus ojos en mí, poner en mi mente y en mi corazón el deseo profundo de querer configurarme cada día más con Él para amarle más y seguirle siempre.

Doy infinitas gracias a Dios por haberme permitido vivir este rico intercambio cultural al lado de mis compañeras de grupo y junto a las Hermanas que cariñosamente se esforzaron e hicieron posible que viviéramos a plenitud todos estos meses de tanto enriquecimiento personal, espiritual e Institucional; a todas ustedes que nos tuvieron siempre presentes en sus oraciones, a las Hermanas que tan generosamente con su alegría, acogida, cercanía y sencillez nos mostraron el rostro amoroso tierno y servicial de nuestra querida Madre María Gay Tibau, en esta hermosa tierra que la vio nacer y que paso a paso recorrimos, ¡fue como si pisáramos sus huellas!.

Con el corazón lleno de gratitud, y haciendo míos los sentimientos del salmista quiero cantar: "Bendice al Señor alma mía, alabe todo mi ser su santo nombre. Bendice alma mía al Señor y no olvides sus beneficios".

Hna. Diana Angulo

(Colombia)

 

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200 años tras las huellas de Maria Gay Tibau