Instituto de Religiosas de San José de Gerona

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"EL SEÑOR HA ESTADO GRANDE CONMIGO"

PAOLA ANDREA VELASCO

20/05/2012

Quiero que mi vida, mi corazón, todo mi ser le pertenezca sólo a Él; deseo que Jesús, poco a poco, me vaya configurando con Él

  • Andrea Paola Velasco

Mi corazón se siente lleno de gozo al contemplar toda la bondad y la gracia que Dios ha derramado sobre mí. Él tomó la iniciativa y me invitó a pasar unos días en intimidad; durante el encuentro fue revelándome su infinito amor y su misericordia, haciéndome sentir también que siempre camina junto a mí y que me ama inmensamente.

En esta intimidad del corazón, Jesús fijó de nuevo su mirada en mí y me dijo: "Sígueme" y yo, consciente de mi debilidad, pero también con la certeza de que Él es mi fuerza, guía y protector, le respondo nuevamente que Aquí estoy, que seguiré sus pasos y que me entrego a Él con el deseo profundo de amarlo en fidelidad hasta el último de mis días. Quiero que mi vida, mi corazón, todo mi ser le pertenezca sólo a Él; deseo que Jesús, poco a poco, me vaya configurando con Él y haciendo más digna de haber sido elegida por su amor.

Es imposible intentar sintetizar todo lo que durante este tiempo he vivido y experimentado; sólo quiero decir que "el Señor ha estado grande conmigo" y me ha dado muchos motivos para estar totalmente feliz. No sólo me a llamado a seguirle y estar con Él, sino que me ha puesto en el seno de una familia religiosa que me ha acogido; el Señor me ha regalado una comunidad, unas Hermanas concretas con quien caminar y junto a las cuales me invita a cumplir una misión: ser transparencia de su amor misericordioso, aliviando el dolor y sembrando la paz en el corazón de los que sufren al estilo de María Gay.

Jesús fue haciendo su obra, colmando mi corazón con su amor y a la vez, cada una de las Hermanas con las que tuve la gracia de compartir, fueron esos testigos fehacientes de que la vida consagrada a Jesús plenifica y nos hace felices; cada una de ellas con su cercanía, acogida y alegría, sin necesidad de muchas palabras me han ratificado la afirmación de ss. Benedicto XVI "quien deja entrar a Cristo no pierde nada..." y yo estoy convencida de que es así, pues al contrario, cuando dejamos entrar a Cristo en nuestro corazón ganamos todo, ganamos un amor que no se agota sino que se expande como el buen perfume y ganamos la vida, porque Él es la VIDA.

Doy gracias infinitas a Dios por mi Instituto, que me ha permitido esta experiencia; para mí ha sido una riqueza muy grande el haber podido realizar esta etapa previa a mi consagración perpetua en las tierras de la Madre; el ver la historia ya no en los libros, sino palpable en la realidad, el pisar esos caminos santos sobre los que se fue forjando la vida del Instituto, es algo invaluable que me llevó al mismo tiempo a afianzar mi sentido de pertenencia como Religiosa de San José de Gerona. Con el deseo de ser coherente al estilo de vida por el cual opté, me pongo una vez más en manos de quien me ama y conoce profundamente, JESÚS, y le pido me ayude a estar siempre abierta a su gracia para poder ser prolongación de su amor.

Agradezco a todas las Hermanas del Instituto por sus oraciones y cercanía; de manera especial a las Hermanas que conforman la comunidad de Solius y Hna. María Martínez, quienes durante todos estos días nos han acompañado, siendo para nosotras ejemplo de disponibilidad, servicio y entrega. Hermanas, ¡GRACIAS por su dedicación, amor y generosidad!

Hna. Paola Andrea Velasco

(Colombia)

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