Instituto de Religiosas de San José de Gerona

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ME SEDUJISTE, SEÑOR, Y ME DEJE SEDUCIR

EPIPHANIE UWAMAHORO

20/03/2012

Con estas palabras quiero expresar el fruto de esta formación que terminamos hacia la profesión perpetua. Para mí, este tiempo ha sido un momento de gracia y bendición de Dios a través de muchos acontecimientos vividos que me han llenado de alegría y paz.

  • Hna. Epiphanie Uwamahoro

Con estas palabras quiero expresar el fruto de esta formación que terminamos hacia la profesión perpetua. Para mí, este tiempo ha sido un momento de gracia y bendición de Dios a través de muchos acontecimientos vividos que me han llenado de alegría y paz junto con mis hermanas.

He crecido en el amor y sentido de pertenencia al Instituto, después de haber vivido más cerca de nuestros orígenes, y con la formación que nos han dado las hermanas ayudándonos a profundizar nuestro espíritu, nuestro carisma y nuestra Misión. El acercarme a los lugares más importantes de la vida de nuestra Madre María Gay, y del martirio de nuestras Hermanas, y el haber conocido a muchas comunidades y hermanas mayores que conservan desde su juventud el espíritu de María Gay de sencillez, de humildad y de servicio a los enfermos, me hace sentir más animada y con mucha alegría para poder gastar toda mi vida por los demás, como ellas.

Entre nosotras mismas, hemos vivido una relación muy agradable, de fraternidad. Me sentía hija de Dios junto con mis hermanas y además perteneciendo a una misma familia, esto nos bastaba para amarnos, comprendernos y gozar juntas este tiempo de gracia. Al estar en un lugar silencioso y tranquilo he tenido bastante tiempo de encontrarme con El Señor, y hablarle de corazón. Especialmente septiembre ha sido un mes en que he vivido sola con Jesús, conociéndole más y amándole más, para seguir configurándome con Él para siempre.

Doy muchas gracias al Señor porque me ha mirado, me ha amado y ha pronunciado mi nombre. Es una gracia muy grande saber que mi Señor y mi Rey me quiere solo para El, para su gloria y durante toda mi vida. Quiero seguirle en su pobreza, su humildad y servicio para que mis hermanos, sobre todo los que sufren, reconozcan también su bondad y su misericordia como lo hizo María Gay. Pues confió en El, y sé que su amor no morirá en mí y me fortalecerá siempre.

Doy muchas gracias al Instituto, a Madre Carmen García, a Hna. Rosario Casado y a todas las hermanas que han participado directa o indirectamente en nuestra formación, en particular la Hna. María Martínez por su presencia acompañante y su servicio generoso. A nuestra comunidad de Solius, muchas gracias por todo lo compartido. Que Dios nos bendiga todas.

Hna. Epiphanie Uwamahoro

(Rwanda)

 

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