Instituto de Religiosas de San José de Gerona

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Francine Mulunga

Quisiera compartiros mi experiencia vocacional en calidad de primera hermana congolesa: soy la hermana Francine Mulunga, de la República Democrática del Congo. Mi intención es manifestar toda mi gratitud por la oportunidad que tengo de hablar sobre mi camino vocacional como Religiosa de San José.

  • Francine Mulunga

Estoy convencida de que «es Dios quien llama» y tengo la seguridad de que no es porque yo lo merezca sino porque Él me ama y tiene un proyecto sobre mí. Empecé a frecuentar a las hermanas tras mis estudios de secundaria en Rutshuru y directamente me decidí «a dejarlo todo», a ejemplo de Abraham, para comenzar una nueva vida. Era un tiempo de inseguridad en los países de los Grandes Lagos, particularmente en Rwanda (1994). Y en África, la casa del postulantado estaba en Rwanda.

¿Qué hacer? me preguntaba. A pesar de la aparente dificultad, yo tenía deseos de partir y de darme al Señor. Felizmente para mí y no así para mis Hermanas, que habían tenido que salir de Rwanda a causa de la guerra y pasar a Goma (Congo) para proseguir la formación en una casa que les había dejado «Mundo Gusto», una ONG italiana. Enseguida fui a vivir con ellas y comencé el postulantado. Cuando la situación mejoró, pasamos todas a Kamatongo, en Rwanda, donde continuamos la formación, y más adelante fui a Camerún para hacer el noviciado.

Poco a poco fui descubriendo al Señor a través de la oración, el estudio, la vida comunitaria y el apostolado, es decir, a través de la formación y la vida misma.
Yo estaba convencida de que quería ser Religiosa de San José y al ejemplo de nuestra fundadora, poder servir a Cristo a través de los hermanos dolientes, por eso, llegado el momento y bien convencida, pronuncié mis primeros votos en Yaundé el 2 enero 1999.

El Instituto me propuso continuar en el Camerún para proseguir la formación en teología de la vida religiosa y así poder completar mi formación; después estudié la enfermería, que me ha ayudado a vivir con gozo, según nuestro carisma y apostolado específico. Finalizados los estudios, pude practicar lo aprendido en el Centro de Salud de Nkolondom (Cameroun) y en el de Rubare (Congo) donde la realidad de fuerte pobreza necesita mujeres capaces de aliviar tanto dolor y sembrar la paz en los corazones. El Señor nos ha enviado para que llevemos paz a nuestros hermanos sufrientes.

Tras ese período, el Instituto me ha ofrecido la gran oportunidad de prepararme para los votos perpetuos con otras tres Hermanas en Butare (Rwanda). Agradezco al Señor y al Instituto este tiempo de gracia que estoy viviendo, ya que me ayuda a profundizar y afianzarme en nuestra identidad de Religiosas de San José y en nuestra misión congregacional.

En ese itinerario vocacional, el Señor me ha enseñado a escogerle a Él cada día, a fin de que yo pueda compartir su amor. Hoy le digo al Señor: "Toma mi vida, todo lo que soy y poseo, porque todo lo he recibido". Dispón de mí. Para ello cuento con vuestra oración.

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